La transición energética y el aumento de los combustibles fósiles han situado a las bombas de calor en el centro de la conversación en los hogares. Una de las preguntas más comunes entre propietarios que quieren mejorar su sistema de calefacción es si es posible instalar aerotermia con radiadores convencionales sin tener que levantar el suelo para colocar un suelo radiante o cambiar la distribución de la vivienda.
La respuesta técnica es clara: sí, es posible, siempre que se haga un dimensionamiento hidráulico adecuado y se entienda cómo interactúa un generador termodinámico con emisores diseñados originalmente para calderas de combustión.
Cómo funciona la aerotermia con radiadores convencionales
Para comprender la viabilidad del sistema, primero hay que analizar el salto térmico y las temperaturas de impulsión.
Una caldera tradicional de gas o gasóleo funciona normalmente a altas temperaturas, impulsando agua entre 70 °C y 80 °C. Los radiadores convencionales (ya sean de aluminio, chapa de acero o hierro fundido) fueron diseñados para entregar una potencia calorífica específica bajo un salto térmico elevado T = 50, donde la temperatura media del radiador ronda los 70 °C frente a una estancia a 20 °C).
La aerotermia, en cambio, es una bomba de calor aire-agua que extrae energía del aire exterior mediante un ciclo frigorífico de compresión de vapor. Su rendimiento estacional (SCOP) es inversamente proporcional a la diferencia entre la temperatura exterior y la temperatura de impulsión del agua:
- A menor temperatura de impulsión (35 °C – 45 °C): el compresor realiza menos trabajo, alcanzando eficiencias de SCOP superiores a 4.
- A alta temperatura de impulsión (60 °C – 75 °C): el ciclo frigorífico trabaja con mayor presión de condensación, reduciendo el SCOP medio a valores entre 2,3 y 3,0 según la temperatura exterior.
Al conectar aerotermia con radiadores convencionales, el objetivo del instalador no es calentar el agua a 80 °C, sino gestionar una emisión continua y modulada que permita trabajar a la temperatura de agua más baja posible.
Tipos de bombas de calor para radiadores existentes
Cuando se aborda la reforma, hay dos soluciones técnicas principales en el mercado.
Aerotermia de alta temperatura
Estas unidades tienen compresores diseñados específicamente para alcanzar temperaturas de impulsión de hasta 70 °C o 75 °C, a menudo usando refrigerantes naturales como el propano (R290) o tecnologías de doble ciclo en cascada (R410A/R32 combinados con R134a).
- Ventaja: Permite sustituir directamente la caldera sin modificar ni un solo elemento de la red de radiadores ni aumentar su superficie de intercambio.
- Inconveniente: El consumo eléctrico en días fríos es mayor, lo que puede afectar la factura si no se gestiona con curvas de calefacción climáticas.
Aerotermia estándar o de media temperatura
Trabajan con temperaturas de impulsión de hasta 55 °C o 60 °C. Para que este sistema funcione con radiadores convencionales, es necesario que la vivienda tenga un buen aislamiento térmico o que los radiadores estuvieran sobredimensionados en el diseño original de la caldera.
- Ventaja: Coste inicial más bajo y un rendimiento estacional más alto.
- Inconveniente: En días muy fríos, si la demanda térmica es alta, los radiadores pueden no proporcionar suficiente calor.
Compatibilidad según el material de los radiadores
El material y la masa térmica de los radiadores existentes determinan la inercia del sistema y la estrategia de control.
| Material del radiador | Inercia térmica | Respuesta a baja/media temperatura | Recomendación técnica |
| Aluminio | Muy baja | Rápida transferencia; requiere caudal continuo | Ideal para trabajar a 50 °C – 55 °C con curva climática activa |
| Hierro fundido | Muy alta | Gran volumen de agua; acumula calor por horas | Excelente para aerotermia de alta temperatura con funcionamiento constante |
| Chapa de acero | Media | Convección moderada | Aceptable; revisar si requiere ampliación de elementos |
Radiadores de aluminio
Tienen poco contenido de agua y reaccionan con rapidez. Al usar aerotermia, suelen necesitar caudales de circulación más altos para compensar la menor temperatura del agua. Si el radiador no da suficiente potencia a 50 °C, la solución más económica suele ser añadir módulos adicionales en los extremos.
Radiadores de hierro fundido
Tienen gran volumen de agua y actúan como acumuladores naturales. Tardan más en calentar la estancia al principio, pero una vez estabilizados ofrecen una radiación uniforme muy cómoda. Son ideales para funcionar con bombas de calor de alta temperatura o en esquemas de calefacción continua.
Requisitos hidráulicos e instalación paso a paso
Una instalación de aerotermia con radiadores convencionales no es un simple intercambio de “máquina por máquina». Para evitar problemas, se deben seguir estos pasos cruciales:
1. Auditoría térmica y cálculo de cargas
Antes de elegir la potencia de la unidad, se calcula la carga térmica habitación por habitación. Se evalúa la emisión de cada radiador a T = 30 (impulsión a 55 °C, retorno a 45 °C, estancia a 20 °C) en lugar del estándar de T = 50. Si la potencia a esa temperatura cubre las pérdidas, la aerotermia de media temperatura es suficiente. Si no, se decide entre instalar alta temperatura o añadir elementos a radiadores críticos
2. Integración de un depósito de inercia
Las bombas de calor necesitan un volumen mínimo de agua en circulación constante para evitar ciclos cortos de encendido/apagado del compresor. Un depósito de inercia de entre 30 y 80 litros desacopla hidráulicamente los circuitos primario y secundario, garantizando el caudal nominal en todo momento.
3. Válvulas termostáticas y equilibrado hidráulico
Las válvulas termostáticas permiten cortar la emisión en habitaciones vacías. Sin embargo, es importante dejar abiertos los circuitos principales o instalar una válvula de sobrepresión para no estrangular el caudal de la bomba. El equilibrado hidráulico mediante los detentores de retorno asegura que el agua se distribuya de forma homogénea.
4. Filtro desfangador magnético
Las instalaciones antiguas acumulan óxidos de hierro y sedimentos. Estos pueden obstruir el intercambiador de la bomba de calor. Instalar un desfangador magnético es indispensable para preservar la garantía del fabricante.
Eficiencia energética y consumo: ¿Cuánto se ahorra?
La rentabilidad de la aerotermia con radiadores convencionales depende del combustible que se sustituya y de la forma en que se use.
En términos energéticos, sustituir una caldera de gasóleo o gas propano por aerotermia suele reducir la factura entre un 40 % y un 60 %. Frente al gas natural, el ahorro es entre un 25 % y un 40 %, según el coste del kWh eléctrico y las temperaturas a las que trabaje la máquina.
Para obtener el máximo rendimiento con radiadores convencionales, es clave evitar el termostato todo/nada con paradas nocturnas. En aerotermia es mucho más eficiente mantener la máquina funcionando continuamente a baja potencia, usando una curva de compensación climática.
Aspectos clave antes de iniciar la instalación
- Revisión del diámetro de tuberías: La aerotermia trabaja con saltos térmicos menores que una caldera, lo que exige mayores caudales. Se debe asegurar que las tuberías existentes admitan este flujo sin generar ruido.
- Potencia eléctrica contratada: Una bomba de calor de 8 a 12 kW térmicos puede requerir entre 2 y 3,5 kW eléctricos a máxima carga. Puede ser necesario ajustar la potencia contratada.
- Ubicación de la unidad exterior: Debe estar en un lugar que respete las distancias de ventilación y evite zonas con ruido que afecten a dormitorios o viviendas cercanas.
Instalar aerotermia manteniendo los radiadores de siempre es una opción técnica y económicamente sólida que moderniza el hogar sin necesidad de reformas invasivas, siempre que el diseño hidráulico se adapte a las necesidades de la bomba de calor.